La atribución del uso del domicilio familiar en el supuesto de la custodia compartida

by AVERUM Abogados

La atribución del uso del domicilio familiar en el supuesto de la custodia compartida

En la reforma del Código Civil, operada en el año 2005, cuando se introdujo el modelo de la guarda compartida, el Legislador no solo pasó de soslayo determinadas vertientes de la misma, sino que además, no dio respuesta a lo que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de este modelo de custodia como es la atribución del uso de la residencia familiar cuando los hijos ya no se encuentran en compañía de un solo progenitor, sino de los dos.

La modificación social que ha experimentado durante estos años la institución de la familia, la equiparación de los progenitores en la crianza de los hijos y la paridad laboral y económica de la pareja han despojado a la custodia compartida del carácter excepcional, con el que fue recogido en nuestro Código Civil. De ahí que al no existir una regularización específica que pueda ser adaptada a tal sistema de guarda, y a la espera de la ansiada reforma del Código Civil, el Tribunal Supremo se ha visto obligado a dar una respuesta efectiva ante tal vacío legal, acorde con las necesidades existentes en la actualidad.

La custodia exclusiva

Dada la rigidez y automatismo con el que opera nuestro Código Civil, en el que ante un caso de custodia exclusiva de uno de los progenitores, y aun a pesar de que este dispusiera de otra vivienda, el uso del domicilio familiar se concede automáticamente a los hijos menores, no permitiendo la Jurisprudencia otra solución que pudiera suponer una limitación a tal derecho. El Tribunal Supremo ha interpretado que, en las custodias compartidas, ha de ser el Juez quien, ponderando las circunstancias que se concitan en cada caso, resuelva lo procedente. 

Modificación de dos cuestiones

Esta interpretación doctrinal viene a modificar dos cuestiones trascendentales que, hasta la introducción de la custodia compartida, no existían. La primera de ellas es que el interés más necesitado de protección ya no se centra en que los menores tengan una vivienda donde residir permanentemente, sino que lo primordial es permitir compaginar los periodos de estancia de los hijos con sus padres, lo que harán en sus respectivas viviendas, dejando de existir el denominado “domicilio familiar”.

Y la segunda es que tal limitación temporal facilita que los progenitores procedan, más pronto que tarde, a la liquidación del bien inmueble que pueden tener en común ya sea ganancial o en proindiviso, o si es privativo en exclusiva, de aquel que salió del mismo, pueda volver a disponer plenamente de su propiedad en un plazo prudencial. Ello supondrá equilibrar la situación económica y patrimonial de uno y otro, evitando situaciones injustas que se daban con anterioridad a la doctrina a la que nos referimos en el presente artículo.

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